12/5/14

Soñar contigo,
la noche de antes,
justo después,
de estar bien.

Recoger más
de lo mismo,
rebozar la mierda
con estiércol.

Correr no
sirve cuando,
el problema
lo llevas pegado
a la ropa.

Solo quiero,
dormir,
sin que al despertar
las pesadillas,
viejas,
revivan una vez más.

2/3/14

Médico a palos.




Dentro.
"¿Se me verá desde fuera? ¿Entro ya? Uf, que no se den cuenta de que estoy escondida. Ahora cuando se metan en la sala esos dos, entro y me voy al proyector. Una, dos y adelante. Ya no puedo retroceder. ¡Por favor, que no me reconozcan! Ahí llega Helena, me mira mucho, ¿se ha dado cuenta? No digas nada, no pongas esa cara, no me delates. ¡Uf! Lo ha entendido. Bien, ahora, subo las escaleras, despacio. Tengo que sentirlo y dejar de racionalizarlo."
Esos pensamientos y alguno más se atropellaban antes de entrar en el teatro. Lucha interna, entre mis propósitos y mis inseguridades que jugaban con mis miedos.
Fue una maravilla poco a poco, dejar de usar la zona pre Fontal para empezar a jugar con mi personaje, seguir con mis compañeros de reparto y terminar con parte de los de clase, que cuando me vieron se sentaron a mi lado.
Ver nacer, crecer y al final salir al "bebe" que es un poco de todos. Preguntarme en todo momento qué puedo hacer para lograr hacerlo bien y al final, la duda, incluso después de oír que sí. Al final el gusto agradable,  resultado de mezclar el sabor de la adrenalina, el calor agradecido de los compañeros y el público.
Fuera.
Sganarelle es un leñador, borracho y maltratador,  que ha estado algún tiempo sirviendo a un médico, de este aprende algunos rudimentos y alguna palabra de latín. Martina está harta de sus palos y decide vengarse.
Llegan Valerio y Lucas, andan buscando un médico para curar a la hija de Geronte, Lucinda, y se encuentran con Martina, que les engaña creando el conflicto.
Una versión distinta de "el Médico a Palos," siempre hay otra perspectiva, que derrumba la cuarta pared. Caracterizando a los personajes por medio de los animales y metiendo a parte de los actores entre el público.
La música forma parte y acompaña la historia. Desde canciones recientes como "What the fox said" pasando por música brasileña, Julio Iglesias o Raphael.
Las luces cálidas, naranjas y marrones y frías azules. 
Solo me queda dar las gracias a todos, un placer trabajar con y para vosotros.




¿Mejor sin? (Reflexiones de una madre arrepentida a ratos)


Muchos son los motivos para ver a ver esta obra y a estas actrices que, a lo largo de la obra, estando de espaldas las unas respecto a las otras, realizan acciones y conversaciones sincronizadas, demostrando un manejo del escenario y con unas herramientas que ya quisieran muchos y muchas.
Pere Sagristà-Ollé dirige este texto de Corinne Maier, y Sinsetatas, que son Rosa Lasierra, Nuria Herreros y Marisa Nolla, interpretan, producen y distribuyen ¿Mejor sin? (Reflexiones de una madre arrepentida a ratos)¿Qué pasaría si reconocieses que te confundiste, que eso de ser madre no es para ti? ¿Tener un hijo siempre es un motivo de alegría? ¿No tenerlo es un acto egoísta? ¿Se vive a través del hijo por comodidad?
Traer una vida es una gran responsabilidad que te cambia la tuya. Hay que darle todo lo que necesita, y ahí pueden terminar tus necesidades. Pero, la sonrisa de un niño es tan bonita, con ese balbuceo, claro que a cambio pierdes otras cosas, como la intimidad, el ocio cambia y el cuerpo también y claro se juega en otra liga.
¿Mejor sin? Es una comedia ácida, con diálogos ingeniosos llenos de dobleces, que te hace mantener una sonrisa permanente, con golpes de risa. El ritmo es rápido y al terminar te deja con ganas de un poco más y de repetir.
Una puesta en escena limpia, que te lleva de la mano para meterte de lleno en la propuesta y disfrutarla.



25/2/14

Geometría del adiós.




Según la R.A.E. "adiós" es la interjección que sirve para despedirse. Pero, cuántos adioses distintos hay. Algunos son rápidos y liberadores, otros lentamente desgarrados, como la hoja de un puñal poco afilado, los hay pesados como una losa o que se van volando y se olvidan con la misma rapidez, sin embargo otros son eternos y se quedan en la memoria

. Hay tantas despedidas como situaciones y personas.
El adios a la muestra de las alumnas de 3º de la EMTZ ha sido triste. Pensando, no te marches todavía, quédate un poco más, ves como ha llegado la inevitable despedida, y te alejas sin ganas, pero con un buen sabor de boca, ese que dejan los buenos momentos.
Había una escenografía sencilla y elegante, ambientaba perfectamente el espacio donde se desarrollaba cada acción. Las actrices daban vida al decorado y no eran tapadas por éste, como ocurre en otras ocasiones.
Los movimientos eran limpios y precisos, dejando entrever en todas las coreografías las horas de trabajo que había detrás. Cuatro actrices y un actor, sincronizaban un baile en pocos segundos para dar vida a una conversación, distintas despedidas a cinco voces alrededor de una gran mesa formada por otras cuatro más pequeñas.

El paseo de la mano de cada una de ellas por las historias que se sucedían entorno al adios. Porque como dice el director. "Nos pasamos la vida en un constante adios...Por eso los adioses no son ni buenos ni malos, sencillamente están ahi, forman parte de nuestras vidas."

24/2/14

Un año más tarde



Mientras desayunaba, preguntaba a toda la familia "¿Qué hago, voy  a Alcalá desde Alagón o desde Gallur?" Mi madre me preguntó por qué no iba hasta allí y ella misma se respondió, "Se me olvidaba que quieres andar."


Me monté en el coche, con la duda de qué ruta coger. Por el camino escuché, o mejor dicho recordé la voz de Marissa diciéndome "Tienes que tomar una decisión, equivocate. Toma una decisión y llévala hasta el final."
Salgo desde aquí, pensé, en la entrada de Alagón mientras sonaba Road Ramos, con voz firme, pero a los segundos se transformó ¿No está allí el tramo de carretera que tan poco me gusta? ¿O está más adelante? ¿No serán poco kilómetros, o muchos? y si...¡Basta! No dudes camina, dije en voz alta.  Una pareja que había en la chopera, al lado, con un perro me miró y sonriendo me saludaron.  


Otra vez tenía delante esa pequeña casa. Comprendí que había elegido equivocarme. Pensé por un instante en coger el coche y adelantar más, pero como decimos en "Oregón" "Pa'qué tanto".

 

Al poco rato allí estaba, el letrero. Decía que me quedaban dos kilómetro de carretera estrecha y sin arcén. En fin, me dije, este es el camino que has elegido.


Llegamos a Cabañas después de un rato tragando el asfalto mientras esquivábamos los coches. A la salida el Ebro nos estaba esperando y después...





Intenté hacer unas fotos de Neko con la figura de Sancho, pero empezó a ladrar muerto de miedo.



Solamente había visto esa casa abandonada una vez, hacía un año. Pero al tenerla de nuevo enfrente, creí que durante este tiempo había regresado cada día. 



De nuevo el canto de un pájaro, me hizo regresar al aquí y ahora. 


Hace un año.


Neko
Mientras comía, un grupo regresaba de pasear por la ribera el río. Saludé, un mozo se acercó. 
-¿Estás haciendo el Camino de Santiago o la Ruta del Ebro?
Era la segunda vez que me lo preguntaban y en las dos ocasiones recordé todas las variantes, incluidas las respuestas del año pasado. Pero igual que el río, ni el camino ni yo somos los mismos. Regresé, esta vez con Neko y Stanislavki, al lugar donde Cervantes hizo que el Quijote y Sancho pasaran mil aventuras, con la esperanza de que se me pegara algo. 





3/1/14

Otro año

De miradas
perdidas
inconexas
fugaces.
Pasadas
que sin embargo
están
presentes
que no se ven.

4/7/13

La carta.

Te he escrito
una carta,
en el fondo
soy clásica.

La he escrito
para ti,
en el sobre
no he puesto
remitente.
No sé
si quiero
que la leas.

La he convertido
en avión de papel,
y la he hecho volar,
pero no se iba,
y la he quemado.

El humo
se ha alejado.
Ha subido
tan alto
que se confundía
con las nubes.

Te he mandado
una carta,
con ahumados
pensamientos.

Soy clásica,
en el fondo,
en la forma...
aveces.

Ahora
no sé
si el viento
iba en tu
dirección,
y por tanto
si digeriras
las palabras
que lo componen.

ahora,
Tampoco sé
si quiero
que la leas.

Pero el humo
no lleva
remitente.